Trayectoria Fusiona: Margarita García

Margarita no descansa. Se levanta todas las mañanas a eso de las 5 AM y una hora después ya está tomando la locomoción que la lleva hasta las oficinas de Fusiona. Al trabajo llega cerca de las 7.30 y de inmediato comienza su jornada, limpiando escritorios, oficinas y zonas comunes. Como toma tiempo servir desayunos y almuerzos, casi nunca termina su día antes de las 6 PM, momento en que regresa a Maipú en un viaje que demora cerca de una hora y media. Ya en su casa y luego de tomar once, Margarita comienza a cocinar los almuerzos que llevará el día siguiente, lo que significa estar en pie hasta la una o dos de la madrugada.

“No me canso -dice Margarita- a menos que tenga un dolor en las piernas o algo así. En general estoy acostumbrada a trabajar harto, desde chica”. Una rutina que dejaría en la lona a cualquiera de sus compañeros de trabajo, ella se lo toma como un paseo por el parque. Su esfuerzo y constancia no sólo sorprende por su intensidad, sino sobre todo por su actitud positiva a prueba de balas. Es raro ver a Margarita sin una sonrisa dibujada en su rostro, bromeando con sus compañeros o simplemente tarareando una canción.

Fusiona es la primera empresa para la que Margarita trabaja. Antes sólo se había desempeñado como asesora del hogar en casas particulares, por lo que su primera impresión al llegar a nuestras oficinas fue de sorpresa e incluso un poco de miedo: “Vi tanta gente, tanto movimiento, que al comienzo me dio un poco de cosa, me sentí un poco incómoda”, cuenta. Sólo con el paso de los días se fue dando cuenta de que el trabajo era muy similar y que el ambiente en la oficina era mucho más entretenido de lo que esperaba. “Hoy me siento muy a gusto, siento que es como una familia y que yo soy como una mamá que reta a todos”, agrega entre risas.

Cuando ya llevaba unos meses vio la oportunidad de hacerse cargo del negocio de los almuerzos en la oficina, un emprendimiento que anteriormente había pasado por varias manos. Ella le dió un giro totalmente nuevo con mejores productos, una preparación más cuidada y preocupación por los detalles. Y los resultados están a la vista: ella es sin lugar a dudas la mejor cocinera que ha pasado por Fusiona y, por cierto, también la más exitosa. Sobre sus habilidades culinarias, Margarita  dice que aprendió lo que sabe en las casas de sus ex patronas, quienes le enseñaron a preparar todo tipo de platos chilenos. Ella fue sumando poco a poco sus propios secretos para ir dando forma a ese estilo culinario sobresaliente que podemos disfrutar todas las semanas, y sin movernos de nuestro escritorio.

Aunque no tiene muchos tiempos libres -los sábados va a la feria y los domingos compra el resto de los materiales para los almuerzos de la semana- los pocos momentos de relajo ella los pasa con su familia. Tiene dos hijas, de 31 y 37 años, y cuatro nietos de entre uno y 16 años, quienes la visitan frecuentemente en su casa. El resto del tiempo lo destina a dos de sus grandes pasiones, la costura y escuchar su música favorita. Rockera de corazón, Margarita recita sin problemas la lista de sus grupos favoritos: Creedence, The Beatles y Elvis.

Después de más de cinco años en la empresa, Margarita hace su propio balance de lo que es ser parte de Fusiona: “Me encanta mi trabajo. Especialmente por los chiquillos con los que trabajo, mis niños, que siempre están pendientes de mi, que me ayudan cada vez que necesito algo. En general estoy muy feliz y cómoda acá”.

Por el lado de sus colegas y amigos,  no podemos más que estar igual de agradecidos de tenerla entre nosotros y esperamos que nos siga alegrando el día con su buen humor y deleitándonos con sus platos por mucho tiempo más. ¡Larga vida Margarita!

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